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LA ALIMENTACIÓN

Nutrición para la longevidad

Alimentación para vivir más y mejor: claves para nutrir tu cuerpo y ralentizar el envejecimiento.
Vivir más no se trata solo de añadir años al calendario, sino de sumar calidad, energía y vitalidad a esos años. La ciencia es clara: uno de los factores más poderosos para lograrlo está en la manera en la que nos alimentamos.
En esta edición, vamos a compartir contigo estrategias simples, pero potentes, para nutrir tu cuerpo y mantenerlo joven. Desde cómo los carbohidratos pueden acelerar el envejecimiento hasta el poder restaurador del ayuno intermitente. Todo lo que necesitas saber para vivir más y mejor.

1. Dieta baja en carbohidratos: domando la glucosa para frenar el envejecimiento

Uno de los grandes enemigos de la longevidad es el exceso de azúcar. Los constantes picos de glucosa provocan inflamación y dañan nuestros vasos sanguíneos, aumentando el riesgo de enfermedades crónicas. La solución es simple: reduce los carbohidratos, especialmente los refinados.
Menos pan, pasta y azúcar añadido significan un metabolismo más eficiente y menos inflamación. Un metaanálisis reciente ha demostrado que las dietas bajas en carbohidratos mejoran el control glucémico y reducen la hemoglobina A1c, lo que se traduce en un mejor control de la diabetes tipo 2 y una reducción en el riesgo de complicaciones metabólicas a largo plazo (Churuangsuk, C., et al., 2022). Así que, si quieres envejecer a paso lento, empieza por reducir los carbohidratos en tu plato.

Por mi parte, soy nutricionista, tecnóloga de alimentos y antropóloga física. Esta combinación me permite abordar la salud desde una perspectiva evolutiva.
Basándonos en cómo nuestro cuerpo se ha adaptado a lo largo de milenios, ofrecemos recomendaciones no solo efectivas, sino también en sintonía con nuestra biología natural.

2. Proteínas: tus aliadas contra la sarcopenia

A medida que envejecemos, mantener nuestra masa muscular se vuelve crucial para conservar la movilidad y prevenir enfermedades. Aquí es donde las proteínas juegan su rol protagónico. Necesitamos más de lo que crees, sobre todo al llegar a la edad madura.
La evidencia sugiere que un aporte de entre 1.0 y 1.3 g de proteína por kilo de peso corporal al día es clave para preservar el músculo y mejorar la fuerza. Un metaanálisis publicado en el Journal of Cachexia, Sarcopenia and Muscle concluye que una mayor ingesta de proteínas está asociada con una mayor masa muscular y mejor rendimiento físico en adultos mayores (Deutz, N. E. P., et al., 2014). Incluir proteínas de alta calidad, sobre todo de fuentes animales, puede marcar la diferencia entre un envejecimiento activo o una vida limitada por la debilidad.

3. Grasas saludables: el verdadero elixir de la longevidad

Olvida el mito de que todas las grasas son malas. Las grasas saludables, como las que encuentras en el aceite de oliva, el aguacate o el pescado azul, son cruciales para vivir más y mejor. No solo protegen el corazón, sino que también combaten la inflamación y el daño celular.

Un metaanálisis publicado en The Lancet respalda el hecho de que un mayor consumo de grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas está asociado con una reducción en la mortalidad por todas las causas, en especial por enfermedades cardiovasculares (Schwingshackl, L., et al., 2019). Así que no temas añadir un buen chorrito de aceite de oliva a tus ensaladas. Tu corazón y tus células te lo agradecerán.

4. Ayuno intermitente: activa la regeneración celular

El ayuno intermitente es mucho más que una moda. Es una herramienta respaldada por la ciencia que promueve la longevidad. Durante los periodos de ayuno, el cuerpo activa la autofagia, un proceso de limpieza y regeneración celular que previene enfermedades y mantiene tus células jóvenes.

Incorporar el ayuno intermitente mejora la sensibilidad a la insulina, reduce la inflamación y optimiza el metabolismo. Un metaanálisis publicado en Obesity Reviews muestra que el ayuno intermitente es eficaz para mejorar los marcadores metabólicos, reducir el peso corporal y aumentar la longevidad (Patterson, R. E., et al., 2015). Un enfoque sencillo, pero efectivo, para mantenerte joven y enérgico.

Fuentes:

1. Metaanálisis de dietas bajas en carbohidratos: Churuangsuk, C., et al. (2022). "Low-carbohydrate diets for overweight, obesity and type 2 diabetes: A systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials." Obesity Reviews, 23(7).

2. Metaanálisis sobre ingesta de proteínas y masa muscular: Deutz, N. E. P., et al. (2014). "Protein intake and exercise for optimal muscle function with aging: Recommendations from the ESPEN Expert Group." Journal of Cachexia, Sarcopenia and Muscle, 5(1).

3. Metaanálisis sobre grasas saludables y longevidad: Schwingshackl, L., et al. (2019). "Mono- and polyunsaturated fatty acids and risk of all-cause mortality—Systematic review and meta-analysis of observational studies." The Lancet, 6(3).

Hasta la próxima edición.

Un cordial saludo,

Clara González García (Nutricionista, Tecnóloga de Alimentos y Antropóloga Física)
Dr. Alberto Lebrero García (Médico, Farmacéutico, y Especialista en Nutrición y Antienvejecimiento)


Este artículo tiene fines informativos y no sustituye el consejo médico profesional. Siempre es recomendable consultar a un especialista antes de iniciar cualquier programa de ejercicio o realizar cambios significativos en tu estilo de vida.